La derecha tiene todos los problemas del mundo. Si siguen de violentos van a quedar como la derecha venezolana pero peor: Van a ser cada vez más poquitos porque la gran mayoría de la gente los ve como enemigos del pueblo, tanto por los daños causados por la violencia como por haberse aliado con enemigos de Nicaragua como la Ros-Lehtinen y los colombianos.

Lo único que les queda es dialogar y aceptar hablar de política. No pueden desear que desaparezcan más de dos millones de sandinistas leales a toda prueba que hay en el país. Hace unas semanas decían que al Comandante sólo le quedaba montarse en un avión, pero los que terminaron yéndose al aeropuerto fueron ellos.

El problema de los de la oposición es que si aceptan hablar de política se hacen el harakiri porque a estas alturas todo mundo sabe que solo representan a la élite de los más ricos del país y a intereses económicos enemigos de Nicaragua como los bancos extranjeros. No tienen ninguna propuesta seria ni sobre lo del INSS (seguro social), ni sobre ningún otro tema. Por otro lado, el Frente Sandinista sí tiene propuestas probadas en todos los terrenos, especialmente el económico.

Además, todo mundo sabe que los principales problemas que tenemos hoy han sido causados por la violencia de la derecha que en estos últimos dos meses prácticamente mató a nuestra principal industria que es el turismo. Hasta los mismos golpistas se fregaron porque tuvieron que cerrar proyectos como el Barceló Montelimar. La derecha es el principal enemigo de los empresarios de todo tipo, desde los grandes capitalistas hasta las pequeñas y medianas empresas familiares y asociativas. Eso es así porque está dirigida por banqueros que son lavadores profesionales de plata del narco.

Supuestamente el COSEP, AMCHAM y UPANIC (los gremios de la empresa privada) iban a poner al país de rodillas. Sólo lograron que subiera el queso unas semanas y que hubiera desabastecimiento en lugares asediados como Masaya, pero en general la actividad del país siguió. Más bien lo que lograron fue arrechar a un poco de empresas y empresarios con su vandalismo. El paro de la oligarquía no pasó de ser un paro armado en el que pandilleros profesionales amenazaban a la gente con quemarle sus negocios si abrían sus puertas.

Y es que el COSEP, AMCHAM Y UPANIC son cascarones que no representan intereses empresariales comprometidos con el desarrollo económico del país sino de una pequeña mafia de estafadores. Seamos claros: Los pilares económicos más importantes para el país son: Los sectores populares ("el Mercado Oriental"), la Inversión Extranjera ("las maquilas") y la Inversión Pública (El Estado). Piero Cóen, Michael Healey y Chanito Aguirre ("líderes empresariales") vienen de último.

¿Cómo se explica sino que el único banco incendiado en este fallido intento de golpe fuera el banco cooperativo CARUNA, con 300 mil socios de los sectores populares? ¿Cómo se explica que inmediatamente después de CARUNA los vándalos se fueran a incendiar el MEFFCA? Sólo narcos y especuladores de alto nivel pueden estar de acuerdo en algo así.

Hasta antes del golpe, los empresarios del COSEP, AMCHAM Y UPANIC solo buscaban como beneficiarse de la inversión pública evitando pagar cualquier tipo de impuestos. Por eso el descontento reventó con lo del INSS: Ellos no quisieron aportar a financiar el déficit del sistema.

Por otro lado el gran capital financiero (que por cierto obligó a todos sus empleados a ir a las marchas de la oposición) estaba interesado en mantener un "consenso" según el cual la banca pública como el Banco Produzcamos estuviera obligada a mantener todos sus riales en el BAC, el BANPRO, etcétera. Además de eso a la banca le interesaba privatizar el INSS y mantener el monopolio de las remesas de Western Union (Piero Cóen) que estaban amenazadas por un viejo proyecto que tenía CARUNA de controlar esa fuente tan importante de ingresos para el país.

Ahora, gracias al golpe, los intereses de cada sector en la sociedad están claros como el cristal y el país puede dar un paso decisivo para consolidar un modelo democrático y participativo bajo la hegemonía de los sectores populares. No hace falta siquiera expropiar a esos capitalistas, solo darle a cada quien el peso político que se corresponde con su verdadero peso económico. La gran burguesía hace rato que se divorció de Nicaragua, solo hacía falta que le clavase el puñal por la espalda con el golpe. Ya se sabe lo arrastrados, corruptos y criminales que son una serie de políticos y de profesionales de las ONGs. Lo mismo se puede decir de un poco de curas. Ya se sabe quién defiende esto, quién no lo defiende, quién se raja y quién no.

Sólo es cuestión de plantearle estas cosas al pueblo de manera directa y franca, y la gente sabrá decidir.